IGNACIO HERNÁNDEZ MEDRANO: “LA TECNOLOGÍA EMPODERARÁ A TODOS LOS AGENTES DEL SISTEMA, TAMBIÉN A LOS GESTORES, QUE PODRÁN DECIDIR DE FORMA MENOS INTUITIVA Y MÁS DOCUMENTADA, LO CUAL SERÁ MUY ÚTIL PARA AHORRAR Y PARA MEJORAR LA CALIDAD”

Neurólogo del Hospital Ramón y Cajal y fundador de dos empresas tecnológicas dedicadas respectivamente a la aplicación de la inteligencia artificial a la Medicina y al impulso de la información genómica en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, Ignacio Hernández Medrano participó ayer en el Congreso, en el Foro Ágora sobre Medicina Exponencial. En su opinión las tecnologías exponenciales cambiarán tanto la gestión sanitaria como la propia actuación de los profesionales médicos. El futuro de la medicina, como el del resto de sectores, estará marcado por el big data, la robótica y la automatización de procesos. Lo que en Star Trek era ficción – los únicos robots de la saga eran médicos y enfermeros, acuérdense- ya está aquí y ha venido para quedarse. Y el médico seguirá el médico seguirá existiendo, sí, pero será sobre todo comunicador e investigador.

¿Cuáles son las tecnologías exponenciales que van a cambiar la Medicina que hoy conocemos?

La principal, claramente, es el mundo del big data, que permitirá acumular mucha información, y poder con eso generar algoritmos de precisión que ayuden al profesional a tratar de forma mucho más personalizada al paciente. Luego hay muchas otras tecnologías que van a converger, como la nanotecnología, la biología, la biotecnología, la genómica, sobre todo, y alguna más relacionada con el mundo del transporte y la logística. Y la gran revolución llegará por la convergencia de todas ellas.

¿La repercusión de esas tecnologías exponenciales se va a centrar más sobre la gestión sanitaria, sobre el propio ejercicio de la Medicina o sobre ambas cosas?

Las tecnologías de la información empoderarán al gestor para que pueda decidir de una forma menos intuitiva y más documentada, lo cual será muy útil para ahorrar y para mejorar la calidad. Y al profesional sanitario le permitirán ver lo que ahora no ve cuando tiene un paciente delante, pudiendo llegar a otros niveles de abstracción en la comprensión de la biología de sistemas de los pacientes que tiene delante. Por último, creo que será muy útil para ese profesional que hasta ahora ha estado bastante aislado de los principales hospitales y centros de conocimiento. Creo que la tecnología empoderará a todos los actores del sistema.

¿Para cuándo entonces este empoderamiento? ¿Cuáles son las dificultades que frenan la aplicación a la medicina del big data y el resto de tecnologías exponenciales?

Ya está ocurriendo, sobre todo en Oncología, que son los que van por delante, y también en Inmunología. Los demás vamos un poco por detrás. Y no es un problema tecnológico, y tampoco de coste, porque las tecnologías de la información son muy baratas y tienen un retorno inmediato (no es como el desarrollo de una molécula, que tardas años en verle el retorno). Es un problema organizativo, y a veces de egos (no comparto mi base de datos porque es mía), algo que es muy antiguo, pero ahí sigue. Y luego hay otro problema, que es el miedo sobre la privacidad de los datos, pero cuando uno entiende cómo funciona, comprende también que esos reparos no tienen ningún sentido, pues se manejan datos agregados y no hay por tanto ninguna vulneración de la privacidad.

Los expertos en tecnologías exponenciales advierten que en poco tiempo la mayoría de los empleos actuales dejarán de existir. ¿Ocurrirá también eso en Medicina?

El médico seguirá ahí, porque es necesario para la comunicación con el paciente –antropología de la salud-. Además, hay un porcentaje (10 o 15%) al que no llega la inteligencia artificial, pero sí que es verdad que hay una parte que inevitablemente se va a automatizar, porque va a ocurrir en todos los sectores. En consecuencia, vamos a tener un médico que sobre todo será validador, comunicador e investigador.

¿Están los planes de estudios de Medicina adaptados para lo que viene?

No, para nada, no sé si habrá alguna Universidad que sea un poco más excepcional y lo esté haciendo. Pero en general yo diría que no se están enseñando nuevas capacidades, aunque no es algo nuevo, la Universidad ya debería haber cambiado hace 100 años y no lo ha hecho. Hay gente que piensa que lo que está ocurriendo no es para tanto, pero el día en que se produzca la convergencia de tecnologías se abrirá una brecha insalvable entre Internet y los ámbitos académicos.

¿Cuál es su percepción sobre la calidad de la gestión sanitaria que se realiza en España?

Cuando me he acercado a gestores, tanto de la sanidad pública como de la privada, he visto a gente con muchas inquietudes por mejorar –también es verdad que tienen que lidiar con el día a día y es muy duro-, y con ganas de hacer proyectos tecnológicos innovadores a pesar de tener poco presupuesto. Soy optimista sobre el gestor individualmente, pero otra cosa es el sistema, que es un elefante y es muy difícil de mover. Pero creo que sí, que estamos rodeados de gerentes con inquietudes y con ganas de cambiar y gestionar cada vez mejor.

¿Qué nuevas competencias y capacidades exigirá a los gestores sanitarios la irrupción de la medicina exponencial?

En un gestor es fundamental el liderazgo: el ser capaz de hacer que la gente quiera estar donde estés tú. Luego ese debate de si es mejor un médico que sepa de Economía o un economista que sepa de Medicina, pues dependerá… Vamos a vivir en un mundo donde van a importar muy poco los títulos y mucho las cosas que sabes hacer que eres capaz de solucionar.

2017-03-30T18:43:14+00:00